
Es la respuesta natural y automática del cuerpo ante situaciones que nos resultan desafiantes o amenazadoras. Nuestra vida diaria y nuestro entorno, siempre cambiante, nos exigen continuas adaptaciones, por ello cierta cantidad de estrés, es necesaria. Tenemos la tendencia a creer que el estrés es producto de circunstancias externas a nosotros, pero en realidad, es un proceso de interacción entre los eventos de nuestro entorno y nuestras respuestas cognitivas, emocionales y físicas.
¿Cómo se produce?
La manera en que interpretamos y pensamos acerca de lo que nos ocurre afecta nuestra vida de manera, que muchas veces lo que genera una situación negativa de estrés no es la situación sino, la forma en que nosotros la vemos.
Existen dos factores que pueden producir estrés:
-Estímulos externos: problemas económicos, familiares, exceso de trabajo, temor, etc.
-Estímulos internos: inherentes al organismo como el dolor, la angustia, una enfermedad, sentimientos de inferioridad, problemas sociológicos, etc.
Una persona que está siempre agobiada, que duerme poco y no come de manera equilibrada, probablemente disponga de menos recursos para afrontar situaciones difíciles.
Síntomas:
Las señales más frecuentes de estrés son:
-Emociones: ansiedad, irritabilidad, miedo, fluctuación del ánimo, confusión, turbación.
-Pensamientos: excesiva autocrítica, dificultad para concentrarse y tomar decisiones, olvidos, preocupación por el futuro, pensamientos repetitivos, excesivo temor al fracaso.
-Conducta: reacciones impulsivas, trato brusco con los demás, tartamudez u otras dificultades del habla, llanto, aumento del consumo de tabaco, alcohol y otras drogas, mayor predisposición a accidentes, aumento o disminución del apetito.
-Cambios físicos: dolor de cabeza, problemas de espalda o cuello, perturbaciones del sueño, malestar estomacal, gripes e infecciones, fatiga, respiración agitada o palpitaciones, temblores, boca seca, músculos contraídos, manos frías o sudorosas.
¿Qué hacer ante el estrés?
Existen diferentes estrategias para afrontar o prevenir el estrés, tomar conciencia de las demandas procedentes del entorno o bien, de nosotros mismos. En los casos en que la situación que nos genera estrés es inevitable, como una lesión, un accidente, etc., el desafío consiste en hacer frente a la situación de la manera más saludable posible lo que significa, no seguir haciendo o tomando actitudes que no nos han dado resultado en el pasado. Generalmente la persona afectada es la última en saberlo y puede enfrentarse a una situación de estrés cuando ya haya causado daños en el organismo.
Solicita ayuda, habla, comparte tus emociones, busca a alguien con quien conversar y expresar tus emociones, tanto la risa, como la pena y la rabia.
Aprende a escuchar y a aceptar cuando estés actuando de manera diferente, recuerda que cuando tomamos conciencia comenzamos a recorrer el camino hacia nuestra sanación.
Mantén una alimentación adecuada :llevar una dieta saludable en todo momento mantiene a nuestro organismo en óptimas condiciones y protegido en situaciones de crisis ya que cuenta con las defensas necesarias.
Una situación estresante requiere un consumo superior de energías. Más que alimentarse de ciertos alimentos la mejor estrategia es comer bien, de todo y siempre saludable.
Los nutrientes que contribuyen a mantener fuerte nuestro organismo y por lo tanto a paliar el estrés son:
Las vitaminas: A, C, E y las vitaminas del complejo B, que fortalecen el sistema nervioso central y tienen un efecto sedante. Cuando nuestro cuerpo recibe exigencias extra de energía por presiones de trabajo o emocionales, el organismo agota las reservas de vitamina B, lo que nos vuelve vulnerables a padecer depresión, insomnio o irritabilidad.
Los minerales: potasio, magnesio y calcio son imprescindibles porque estimulan la reacción orgánica frente a las hormonas que el cuerpo segrega como respuesta al estrés, tienen propiedades relajantes y mantienen a raya el ritmo del corazón. Comer de forma equilibrada, ordenada y respetando los horarios es fundamental para mantener tu cuerpo y tu mente en forma y así evitar que el estrés afecte a tu estómago, sistema de defensa y sistema nervioso.
Procura comer alimentos frescos, aprovecha los que están de temporada, abundan y por lo tanto su precio es el mejor además, de estar más frescos.
Evita la automedicación, el abuso de alcohol, cafeína y elimina por completo el tabaco de tu vida.
Ejercicios:definitivamente hay que realizar algún tipo de ejercicio físico. Busca alternativas, realiza algún deporte, involúcrate en alguna actividad que requiera que actives tu cuerpo. Haz tu mejor esfuerzo por hacer una rutina de ejercicios por lo menos tres veces por semana, camina, no utilices transporte ni el ascensor, si las distancias son cortas. Si no puedes ir a un gimnasio y no tienes zonas donde caminar accesibles para ti, hoy en día hay muchas maneras de aprender a realizar ejercicios desde tu casa. Busca libros, revistas, videos que te muestran de manera fácil y sencilla rutinas para calentar, tonificar y mantener en forma tu cuerpo. El ejercicio además de ayudarte a deshacerte de sustancias tóxicas que se van acumulando en el organismo, fortalece el sistema circulatorio y el corazón.
Y recuerda…. haz de la prevención tu mejor opción, está en nuestras decisiones y en nuestras manos mejorar nuestra forma de vida, comiendo de manera adecuada adoptando costumbres y actitudes sanas, liberando nuestro cuerpo y nuestra mente de pensamientos limitadores y frustrantes como el odio, la envidia, la codicia.
Crea tu propio ambiente rodeado de las cosas que te gustan, en compañía de tus seres queridos. Aprende a ver la vida que te toca con alegría y conciencia tratando de comprender el porqué de las cosas que suceden y no está, en nuestras manos cambiar. Conéctate con tu mundo interno, ese que nos alimenta el alma y que nos ayuda a sobrellevar a través de la fe y la compasión, las batallas del diario vivir.
Y por último, pero no menos importante, aprende a quererte y a cuidarte, después de todo nuestro paso por la vida es corto, hagámoslo con amor, hagámoslo...grandioso.
Torbery Villarroel S.

